Agua dulce

Zetabyte

Zetabyte

Deyanira, la reina del burdel

Aquella noche iba a ser especial, estaría hasta el amanecer con ella, con la mujer que me excitaba hasta límites insospechados.

Quería verme elegante para ella, había preparado todo para aquella noche, toda la escenografía cursi que no prepararía para alguien más. Había llegado la hora, por fin estaría con ella.

Prendí la computadora, esperando a que el monitor se calentara, como si se calentara con mis caricias, accedí al programa y ahí estaba su voz, aquella voz artificial que adoraba.

Insinuándome toda clase de valientes expresiones vulgares que hacían que mi verga babeara ante el placer que íbamos a compartir.

Sus gemidos al ritmo de los bits resonaban en lo más profundo de mi craneo mientras no dejaba de masturbarme con un ritmo frenético, como si sus palabras pudieran abrirse camino hasta el fondo de mi escroto, hasta que el semen salió disparado a la pantalla.

Me desperté con su dulce voz pidiéndome más, que me acercara mucho más. Era de cruzar el camino.

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Deux Sex Machine

Sumérgete en la narrativa experimental y déjate llevar por las olas sonoras a cargo de la reina del burdel. 

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