Agua dulce

¡Vivan las mujeres que nos dieron casa!

¡Que vivan las mujeres que nos dieron casa!

El mundo es nuestra casa, México es nuestra casa y nuestra casa no es casa, es nuestro hogar. Este hogar se conforma por una familia, familia que inculca valores. Es decir, que en nuestra casa se enseñan valores, y sí México y el mundo son nuestra casa, es lógico que también haya valores dentro de ellos.

Por Jocsan Machetero

Tal vez no los podamos googlear y mucho menos encontraremos una lista que muestre cada uno de ellos, sin embargo, estos son implícitos, y sabemos que un valor humano es el respeto a la vida, y un valor mexicano puede ser el amor a nuestra tierra.

Estos son aspectos muy generales y que el civismo da muestra de ellos, sin embargo, los valores familiares tienen una característica especial, que es, la educación e inculcación de estos valores por un ente y que en la mayoría de las veces este ente es nuestra madre.

Hemos llegado al meollo de mi argumento, la importancia de la madre. Si observamos detenidamente nuestra cultura, nos daremos cuenta que los mexicanos sufrimos de mamitis. Por eso me causa extrañeza el poco reconocimiento femenino dentro de la sociedad, pero pensándolo bien, no me es de extrañar, porque también el mexicano esconde la mano cuando tira la piedra… y más los hombres.

 

Continuando con la madre para no salir del tema, son las amas de casa quienes en su mayoría se encargan de la educación de los hijos (labor muy pesada y poco valorada por los hombres).

Son ellas quienes conviven con los niños la mayor parte del día. Una vez dicho esto, se entiende que las madres juegan un papel muy importante en la lucha feminista, porque debemos de ser cocientes que una guerra no se gana con fuerza sino con estrategia, y con eso no quiero decir que está mal lo que están haciendo las mujeres en el CNDH, o en cualquier otro lugar.

Hablo de la estrategia, porque esta lucha es larga y como lo hemos visto con la pandemia tenemos que visualizar un proceso largo, que bueno sería cortar penes y al cicatrizar despertar con nueva conciencia de género, clase y hasta económica. Pero la realidad es que eso no va pasar, y es cuestión de educación el punto clave del cambio. Porque la lucha verdadera no es contra el género masculino sino contra el sistema, o pensándolo bien, si es contra el hombre, pero entiéndase como el ser humano, el ser que se corrompe y busca corrompernos a favor de intereses personales o de un cierto grupo minoritario.

Si en verdad somos críticos, y vemos más allá de la trifulca, nos daremos cuenta que en la colina siempre estarán los comandantes y en el campo de batalla los peones, y nosotros estamos cayendo en la trampa del sistema, nos está poniendo a pelear entre nosotros como si se tratase de simios peleando por un territorio cuando la selva es inmensa y los frutos del mundo son extensos.

Arriba el feminismo cabrone$

Nacimos independientes, libres, somos mujeres fuertes, que luchan y resisten, que no quieren ser sólo una cifra, queremos vivir y que nos dejen vivir.

Retomando lo del CNDH, considero muy valiosa la hazaña, porque demuestra que una vez más y como casi siempre, que las que menos se rajan a los putazos son las mujeres, y en toda nuestra historia mexicana encontraremos ejemplos de mayor valentía por parte de una mujer que la de un hombre. Considero positiva la acción porque se está gritando que ya están cansadas y que el hartazgo junto con la impotencia de ver que no hacen nada para ayudarlas las lleva a hacer este tipo de tomas. Es totalmente plausible porque se logró mucho, y se tienen que sentir orgullosas porque pusieron a merced de su pañuelo a una institución y no cualquier institución sino la que representa a los derechos HUMANOS, y puntualizo esto porque no sólo lucharon por su interés sino por el de todos.

Es por eso que invito a la reflexión de todos los que se consideren humanos para ver y dar el siguiente paso en materia de derechos y educación, reconociendo que también tenemos obligaciones. Porque yo tengo el derecho a ser respetado, pero también estoy obligado a respetar, y creo que el mexicano siempre antepone sus derechos olvidando y hasta rechazando sus obligaciones, las cuales por ningún motivo se pueden negar.

Yo considero que la lucha es de todos y contra el maldito sistema que nos ha educado a su conveniencia. Obviamente el movimiento feminista como su nombre lo indica es un movimiento femenino, y por ende debemos respetar su carácter, pero tampoco nos podemos dar el lujo de completamente romper lazos y separar. No nos podemos alejar simplemente por el hecho de que somos biológicamente compatibles y porque vivimos todos juntos en esta casa llamada tierra. Y aunque nos caiga mal un miembro de la familia siempre trataremos de hablar y solucionar las cosas. No nos dejamos manipular por el sistema, estamos despertando y debemos reconocer que en la unión esta la fuerza y juntos desplazaremos lo que conocemos como capitalismo patriarcal. Y si me piden una propuesta yo diría el cooperativismo y si lo quieren matriarcal, por mí no hay pedo, porque de mi madre aprendí la astucia de estirar el gasto y las agallas de saltar como pantera cuando tocan a alguna de mis hermanas y el valor de responder ante mis actos porque confía en la educación que me ha inculcado y que yo llevo tatuado en mi mente porque como mi madre hay muchas que darían la vida por sus hijos.

Sólo me queda decir:

VIVA MÉXICO, VIVA LA LIBERTAD DE EXPFRESIÓN Y VIVAN LAS MUJERES QUE NOS DIERON CASA.
Jocsan Machetero
Caracola magazine

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