Agua salada

Take on me

Deyanira la reina del burdel

Chitra exhibió las heridas de su cuerpo delante de Len.
Le mostró aquella marcas que había adquirido en su cuerpo humanoide en la guerra de Urano.
Le mostró aquellos pechos pequeños y puntiagudos surcados de profundas cicatrices.

Len no mostró asco como tantos otros al verla desnuda, solo deseaba devorar cada poro de aquella piel lila.
Se arrodilló y recorrió con la punta de su lengua cada una de aquellas cicatrices antes de activar la gravedad cero.
Quería sentir que flotaban mientras tenían sexo contra el techo de la habitación.

¿Cómo la mejor guerrera de la Federación había terminado siendo una prostituta?

Ahora era su oportunidad de probar la carne que lo había tentado en las trincheras.

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