Agua salada

SOLO ELLOS PUEDEN HACERLO

SóLO ELLOS PUEDEN HACERLO

Elizabeth Vázquez Pérez

Todos hemos sido participes de conversaciones donde llegan a expresarse infinidad de comentarios, silencios también. En lo particular me llama la atención el porqué de ellos, tal vez sea el no tener nada qué decir o simplemente por no querer hacerlo, dando una falsa impresión al de junto, ya que cada persona sabe dentro de sí el motivo e intención.

Sin embargo, todo aquello que se dice en voz alta suele tener gran peso en los receptores de la misma conversación y es por ello que al ser confidentes de algún amigo, platicando de nuestras quejas e historias de situaciones cotidianas, se llega al punto exacto que hace interesante la conversación; en este caso quiero mencionar aquellas pláticas entre mujeres que en determinado momento suelen recalcar parte de su vida con frases que les dicen, independientemente del contexto,  algo así como: “si tomas o fumas eres piruja”, “no salgas a bares, si te ven, ¡uff!”,  “está muy corto” como si vistiendo de largo no te voltearan a ver, o de frases implícitas en los actos como el “yo voy a la fiesta con mis amigos, te apago el celular, no tengo señal”; y así muchas frases estúpidas hasta llegar a la frase letal de resignación “sólo ellos pueden hacerlo, una no”. 

Para mí el utilizar esta frase sería ambivalente, entre rebeldía y resignación, aunque hay que indagar desde el origen del por qué ese tipo de comportamiento. Se podría llegar a varias alternativas, como ver el lado bueno de las cosas mediando así la situación y aprender el arte de toda mujer, el hacerle creer que el otro tiene la razón.

Es cuestión de analizar y cambiar la perspectiva que se tiene de las personas a nuestro propio juicio, sin cambiar la realidad en que se encuentran los que emiten ese tipo de acciones, porque real es sólo lo que cada individuo vive y conceptualiza de su entorno para poder avanzar.

Todas las frases mencionadas se dicen siempre bajo una intención y lograr lo que se propone el otro, cuando entre emociones y sentimientos desequilibran el estado habitual de la persona se detona el mal comportamiento.

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Primero que nada, pienso que hay que quitarse la idea de que los hombres pueden hacer más cosas que las mujeres, ubicándonos en que somos seres pensantes e inteligentes puesto que “el puedo hacer” se define en el núcleo de cada familia en la capacidad que se tiene para tomar decisiones, desempeñar un trabajo, manejar una máquina, etc. Y es ahí mismo donde al ser educados, socializar y buscar una pareja surgen las pequeñas variaciones entre lo que se piensa que se puede hacer y lo que te impiden hacer al haber tomado el tren del compromiso con otra persona. Esto último me da la oportunidad de decir que el actuar en modo “si lo haces tú, lo puedo hacer yo” es un pensamiento absurdo y equivoco que se adopta estando en pareja, donde la persona más impulsiva suele perder en la mayoría de los casos por no controlar esos mismos pensamientos al no quitar la etiqueta al género.

Si pensara en lo que puede delimitarnos entre hombres y mujeres sería la capacidad de dar de cada persona, ya que puede haber un cierto vinculo con el poder hacer, siendo aquí donde los silencios y las voces cobran vida al tolerarse uno con otro.

El dar resulta no tan fácil. Y no lo menciono por conceder el permiso para poder realizar nuestros actos, sino porque depende de ello para establecer un común acuerdo con el otro, la disposición para aceptar lo que sea necesario para seguir adelante. No es como las madres dirían “tú lo elegiste, pues ahora te chingas”, y por mas frívola que suene no va por ahí. La pauta está en la capacidad de tomar decisiones para hacer lo que nos plazca y en el cómo llevarla a cabo. Esto suena como una maña elaborada, sin embargo, es razonar. Hacerle creer al otro que tiene la razón es aceptar que no se puede cambiar al otro, es ser falso por momentos, pero funciona como ejercicio para sobrellevar en conjunto.

Entonces, todos como seres capaces hay que pensar más y sentir por separado.

Todos podemos hacer lo que nos venga en gana, la manera en cómo llevarlo a cabo es vital para que funcione, siendo capaces hay que aprender a razonar sin mezclar emociones y dando oportunidad al que vemos a diario frente al espejo dándole en la madre a su ego. 

Elizabeth Vázquez Pérez

20 febrero 1984. Puebla; México

La autora Elizabeth Vázquez Pérez originaria del estado de puebla, México. Estudió
Contaduría Pública en BUAP. Como persona piensa que El escribir lo pueden hacer todos
por acción, el expresar lo que se siente pocos, y es por ello que halló su pasión: El escribir
por gusto y satisfacción y busca trascender mediante sus escritos.

Oleaje

Caracola Magazine más profundos que la mar.

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