Agua dulce

Sí… soy asexual

Sí… soy asexual

Por D. Michelle Rodríguez García

Hasta hace algunos años, la palabra asexual era poco conocida (por no decir nula), o al menos lo era para mí. Desde que iba a la primaria, veía a mis compañeras de clase tener “novios de
chocolate”, no comprendía cómo lo lograban, hasta que me dijeron que Jorge Luis quería conmigo y me escondía en los baños para no verlo. Podría pensarse que era porque estaba pequeña, pero con el tiempo empezaba a creer que había algo extraño en mí.
A la edad de 13 años les decía a mis amigas: – Voy a perder mi virginidad a los 15. ¡Meh! Error total, porque además de que la virginidad es un concepto patriarcal para controlar la sexualidad
femenina, no la perdí, o al menos mi primera experiencia sexual no fue a los quince años como solía decirlo. En ese lapso de tiempo, salí con distintos chicos, pero cuando querían dar el otro paso, ese que tiene que ver con el sexo, me incómoda y al no darles “la prueba de amor” terminaban conmigo. ¡Frustración total!
Ese mismo ciclo se repitió, coqueteo, relación, mi falta de apetito sexual, desinterés y rompimiento. Cuando repites la misma historia con ocho hombres distintos, te empiezas a llenar de preguntas y de baja autoestima, ¿qué pasa conmigo? ¿Por qué no soy capaz de complacer a mi pareja? ¿Estaré enferma?, era algo con lo que cargué por muchos años. Hasta que un día encontré en un documental la palabra Asexualidad (orientación o identidad sexual definida por la falta de atracción sexual hacia otras personas), esto fue como si hubiera estado esperando este momento desde los quince años hasta mis casi veinte. Cinco años de lastimarme
psicológicamente quedaron casi resueltos, conocer el significado de asexualidad me ayudó a entender que no estaba enferma, no había nada de malo en mí y nunca fui la culpable de mis relaciones fallidas y casi violentas.

No necesitamos “probar” para saber si realmente nos gusta o no el sexo, no necesitamos encontrar a la persona correcta para que nos quite lo asexuales, lo que necesitamos es visibilidad.

Al cabo de un tiempo de investigación me topé con otro concepto, demisexual (alguien que solo puede desarrollar atracción sexual cuando ya ha establecido una fuerte conexión emocional con otra persona). Entonces me di cuenta que en donde realmente pertenecía era ahí, todo encajaba a la perfección, como si ese artículo me hubiera estado esperando. Al principio no fue sencillo, pues aún había lagunas, y entre la misma comunidad de asexuales colaboraron para que por fin lograra definirme, porque así como yo, hay muchas personas sin la información correcta o la gente correcta para ayudarlos a definirse. Aunque somos un sector muy pequeño
de la sociedad, tienen que voltear a vernos, que se enteren que la asexualidad existe. Y no, no necesitamos “probar” para saber si realmente nos gusta o no el sexo, no necesitamos encontrar a la persona correcta para que nos quite lo asexuales, lo que necesitamos es visibilidad, que los medios ofrezcan información precisa sobre el tema.
Desde que cuento con el apoyo de asexuales y demisexuales, además de lo que he logrado investigar, sé que no tengo la obligación de satisfacer sexualmente a mi pareja si yo no lo deseo, y es mejor decir desde el principio lo que quieres antes de que confundan interés personal por interés sexual, que en un mundo alonormalizado, ser asexual es un tabú.
Apostemos por relaciones más sanas, donde todo sea mutuo, donde no creas que tú obligación está en corresponder sexualmente, donde NO signifique NO.

Con la fuerza de Lilith

¡Ahora que estamos juntas, ahora que sí nos ven…!

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