Agua dulce

¿Qué es Muxe?

Estamos acostumbrados a la dicotomía.

Lo blanco, forzosamente debe tener su contraparte obscura.
Lo contrario, el complemento, el supuesto equilibrio entre todas las cosas; y cuando las situaciones no suceden de acuerdo a lo “establecido”, entran en función los señalamientos y las explicaciones en donde no debe existir explicación alguna, pues si bien, la naturaleza se expresa, y lo hace siempre dentro de la gama de la diversidad, poniendo a convivir las distintas facetas que existe dentro de lo mismo.

Existe en Oaxaca, en el Istmo de Tehuantepec, la clara muestra de la expresión del significado de lo humano. Se trata de un rol cultural y social, más allá de un rol meramente sexual; es decir, hallamos un género más allá del “él” “ella” o “elles”, dando paso a un concepto intraducible del zapoteco, se trata pues, de los muxes.

Los muxes o el tercer género como lo han llamado también, trata tradicionalmente de aquellas personas que se encuentran justo en el medio de lo masculino y lo femenino; no se trata de algo neutral como occidentalmente pensaríamos, si no más bien, de una rama igual de importante dentro de los géneros.

Los muxes, no adoptan los roles del género femenino como erróneamente se ha creído, pues si nos transportamos a la repartición de actividades dentro de esta comunidad, encontramos que lo masculino se encarga del cultivo de la tierra o del mar, mientras que lo femenino es quien se encarga del comercio y administración de lo obtenido; mientras que lo muxe se encarga de las actividades del hogar y el cuidado de los pequeños mientras hombre y mujer están fuera de la casa.

Tan importante es el rol que los muxes desempeñan dentro de la comunidad, que se considera una bendición, que uno de los hijos nazca con esta características natas, pues dará a la familia, el orgullo de contar con alguien así entre sus integrantes, vistiendo tenazmente los coloridos y poéticos vestidos de tehuana cuando las celebraciones lo ameriten.

Hombres vestidos de mujer, educando niños. Hombres con ropas ricamente bordadas danzando y desfilando durante su fiesta anual. Orgullo del tercer género. Si algo tiene que aprender occidente de esta población, es la aceptación ancestral de la diversidad humana, una abismal diferencia entre lo que cada lugar entiende como correcto y natural.

Los muxes, se han convertido en estandarte de la comunidad LGBTIQ, pues su lugar de origen se ha transformado en inspiración y ejemplo de que se pude conquistar el territorio de los derechos y el respeto de todos. Sin duda, la reflexión queda en el aire, pues ¿cómo ha sido nuestra experiencia en el mundo para creer que hay individuos más humanos que otros?

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