Agua salada

Pater Nostre

Pater Nostre

Deyanira, la reina del burdel

Me arrodillé sin ninguna clase de pudor mientras en la nave principal del centro resonaban los cánticos de mayo que anunciaban el inicio de los festejos.

Mi boca impía se abrió, y el cuerpo de Cristo entró sin ningún problema hasta el fondo de mi garganta, raspando sus paredes y llenándola de aquel sabor salado.

Pude saborearlo, saborear el principio del placer que nacía en mi boca como nace la fe de los peregrinos que recorren todo el camino hasta los lugares santos.

Al igual que los ojos de la virgen lloraron, de igual modo mis pupilas se dilataron mientras recibía la bendición del señor en lo más profundo de mi ser.

Estaba oscureciendo, y ya teníamos que salir. Después de todo, esa tarde el padre también debía entregarle el cuerpo de Cristo a las Damas de la vela perpetua.

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Cuerpo celeste

Sumérgete en la narrativa experimental y déjate llevar por las olas sonoras a cargo de la reina del burdel. 

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Descubre la saga completa de la reina del Burdel. 

Oleaje

Caracola Magazine más profundos que la mar.

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