Agua dulce

Experimental

Experimental

Leodan Morales

Se preguntó ¿cómo es un orgasmo? Miró la pantalla táctil. Rebobinó el video. Repitió el momento exacto donde esa criatura de carne gritaba y se suspendía en segundos de placer. Comprendía teóricamente lo que miraba, sabía que esos entes estimulaban las zonas exactas de lo que llamaban cuerpos. Ahora estaban extintos, solo quedaba de ellos, recuerdos virtuales y algunos vestigios arqueológicos que habían descubierto casi por accidente.

ORGASMOS

       MASTURBACIÓN

                         PAREJA

                               TRÍO

                             CUARTETO

                     ORGÍA

             FANTASÍA

PLACER

Tras mucho investigar, logró clonar con éxito a dos criaturas similares a las que aparecían en los vídeos. Los mantuvo el tiempo necesario en las cápsulas de crecimiento, mientras obtenían la madurez necesaria. Según lo que había aprendido, los cuerpos necesitaban cierto desarrollo para lograr los distintos tipos de orgasmos que había estudiado.

OXCITOCINA

    ENDORFINAS

          ADRENALINA

                TESTOSTERONA

                       SEROTONINA

                           FENILETILAMINA

 

El día había llegado. La comunidad científica esperaba atentamente el experimento. 53ZR28 había sido sumamente cuidadoso en todos los detalles de su presentación. Por otra parte, a fin de no desgatar los cuerpos recién creados, instaló en ellos, conectores que pudieran servir como puertos que enviaban y recibían información. Uno sería exclusivo para admitir los estímulos que produjeran todo tipo de orgasmos, mientras que el otro, fungiría como un puente entre los cuerpos de carne que flotaban, y el cuerpo metálico y sin sensaciones de 53ZR28.

El cuerpo masculino enfrascado, soltó un grito que nadie pudo oír, mientras teñía con su semen, el agua verduzca en la que flotaba. El cuerpo femenino, soltó un alarido silencioso acompañado de burbujas y un líquido blanquecino que se mezcló furtivamente con el caldo que la rodeaba. El cuerpo metálico que estaba afuera, se estremeció, había logrado crear el lenguaje informático del placer. Oprimió nuevamente el botón que mandaba las estimulaciones, no estaba dispuesto a parar ante el descubrimiento que recién hacía, de todos modos, le quedaba casi un infinito para experimentar. 

 

El público miraba sin comprender que ocurría. Poco a poco comenzaron a acercarse a esa máquina sumergida en ese misterio llamado placer. Lo observaban. Lo analizaban. Y cuidadosamente, lo desconectaron de aquello que estaba experimentado, parecía haberse quedado aletargado en una sensación que solo él había comprendido. No hizo nada, no se movió; y un voluntario se ofreció a ser enchufado y averiguar qué era lo que el robot había sentido. La historia se repitió. Nada, al finalizar, no decían nada. 

Los habitantes de esa tierra futura. Maldijeron el placer recién descubierto, pues llegaron a la conclusión, que no era más que un virus creado para infectar a las máquinas, como venganza por el exterminio sufrido por estas; pero no permitirían que esta calamidad siguiera avanzando, y enterraron el descubrimiento, con todos los detalles, para que jamás, volviera a ser mencionado. No permitirían que la humanidad ganara, ni con placer, ni con guerra.

Leodan Morales

Oleaje

Caracola Magazine más profundos que la mar.

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