Fotopoesía

Especial 8M

Especial 8 M

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Maldije tu abandono por un buen tiempo, 
Pero he de confesarte que no te lloré.
Nada más perdí cada hora el aliento, 
al recordar tu traición. 
Simplemente sentí el dolor en el cuerpo, 
reflejando el vacío que dejaron tus abrazos. 

 

Cada día escuchaba tu risa, 
resonando en el eco de mi desapacible habitación.
Me preguntaba si volteaste a verme cuando te fuiste, 
o si fue instantánea tu decisión. 

 

Pero no, no te lloré. 
Incluso un día desperté con el increíble deseo de no morirme, 
ya no me dolía el cuerpo y en mis sueños ya no te pedía quedarte.

Tu inexcusable deslealtad me dolía nada más en el día, 
durante las noches el cruel insomnio me amedrentaba. 
Pero tal vez era algo que de por sí merecía, 
después de todo, jamás te dije que te amaba,
discúlpame por sólo haberlo demostrado.

Opus

No eres mi amigo como siempre,
esa tonta idea que puse para cubrir mi derrota.
No soy quien acepta no ser correspondida,
Seré quien espera refugiada en la anécdota. 

 

Estuve en tu pecho, sobre tu cama y bajo tu piel sin vestidura,
sentí mil fantasías ante lo suave de tus caricias,
tus manos recorriéndome se sentían como la serenata Op. 22
que teníamos de fondo, no volver a repetirlo será una tortura.

Y continuando con nuestra sinceridad,
te diré que, aunque no puedas corresponder el amor,
estaré feliz sabiendo que por un momento me quisiste,
yo sé que desear más de ti sería vanidad. 

 

Porque no hay lugar aquí para la codicia,
nuestro momento no fue duradero, pero era algo ya esperado.
Disculpas por no haberte amado poco, eso es lo que quise decir.

Me da pena que no hayas sentido el firmamento,
como yo lo hice cuando nos besamos.
Debiste ver cómo brillamos, fue una radiante luz que encendió 
aquel cuarto que estaba apagado.

Me da tristeza que no escucharas cómo las aves se entonaron
en una misma melodía cuando nuestros cuerpos se encontraron.
Fui el placer, pero no un beso robado,
después de años alcancé mi sueño esperado. 

No soy el refugio en el día cuando te sobren ganas.
Quise ser un ocasional antojo, pero no supe quitar mis ilusiones,
quedé atrapada en el éxtasis de tus canciones
¿cómo se puede con la idea de ser sólo por ratos?

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21 de abril

 3:46 pm

Tengo tanto por hacer todavía antes de que llegue Gonzalo, quedó de venir a recogerme a las 6 de la tarde, vamos a ir al cumpleaños de su abuela, es la primera vez que me va a llevar a una fiesta con su familia, la verdad es que tengo mucha vergüenza, no sé cómo debo vestirme. Desde ayer estoy pensando si debo llevar vestido o mejor ese pantalón que compré hace un par de días en coordinación de esa blusa que me regaló mi madre en mi cumpleaños. –piensa mientras se dirige al closet−.

Coge un par de vestidos, ése que le gustó tanto a su novio cuando lo compró, el de color rojo que hace que varios volteen a verla y que debido a eso Gonzalo le prohibió que usara, por lo que queda descartado automáticamente; también saca un negro de corte casual, que le queda arriba de la rodilla, amplio, con suficiente vuelo como para sentirse en libertad de correr y bailar si es necesario, de escote ligero y de mangas tres cuartos, sí, el vestido negro será, de zapatos piensa llevar unos mocasines para verse muy chick y un sombrerito para que le dé el toque final a su look hipster. Deja el outfit sobre su cama y comienza a escribir el ensayo que le dejó la maestra de inglés para acreditar el semestre.

Y mientras escribe comienza a tararear Running up that hill de Placebo y le entra un poco de nostalgia al recordar que hace menos de un mes se presentaron en su ciudad y no pudo ir a verlos… Ni modo, ya regresarán, piensa. 

Be running up that road,

Be running up that hill,

Be running up that building.

5:12 pm

¡Dios, qué tarde es! Tengo que apresurarme o cuando llegue Gonzalo aún no estaré lista, no quiero que se moleste conmigo, no quiero que empiece a gritar como el domingo porque lo hice esperar cerca de 15 minutos. Lo amo tanto, lo menos que quiero es que se moleste en un día tan importante. ¿El baño tiene agua caliente? ¡Sí, sí tiene!

5:37 pm

Ya me puse el vestido negro, cambié los mocasines por unas botitas y me puse medias caladas, ahora me planchare el pelo, ya se me comenzó a caer el tinte, odio el cabello castaño claro que heredé de mi madre, prefiero el color negro que hace contraste con mi piel blanca y mis ojos color miel, ¿sombras? No, mejor sólo un poco de delineador, rimel, polvo translúcido y el labial vino. –Se para frente al espejo y se encuentra linda, se da vuelta, se mira otra vez al espejo y le gusta lo que éste le regresa, por primera vez desde hace varios días se percibe preciosa. 

Ya es hora, el flaco no tarda en venir por mí.

6:17 pm

Ya se siente impaciente porque él no llega, ¿Le habrá pasado algo? Toma su celular y está a punto de marcarle cuando suena el timbre. ¡Es él! Se pone su sombrerito y sale al encuentro de Gonzalo…

(…)

He perdido el sentido del tiempo, no sé cuántas horas han pasado desde que lo vi frente a mi puerta. Sólo recuerdo cuando comenzamos a bailar, como sus brazos dirigían cada uno de mis pasos y como me envolvía en una neblina cada vez que daba una vuelta. Ese contoneo que recuerdo vagamente, mi cabello delante de mi rostro caía como una especie de velo. Mis labios pronunciaban palabras que no eran inteligibles, mis sentidos se fueron perdiendo dentro de sus ojos que destellaban de una forma diferente. No recuerdo a nadie más a mi rededor, sólo éramos él y yo, interpretando una pieza inédita, una danza que era una mezcla de frenesí y amor.

22 de abril

8:33 am

Tengo miedo, ¿por qué hay tanta gente en mi recámara? ¿Qué hacen esas personas revisando mis pertenencias? ¿Por qué nadie me dice nada? Actúan como si no estuviera aquí…  ¿Qué pasa? ¿Dónde está Gonzalo?

Es lamentable, una joven tan guapa, universitaria. ¿Cómo pudo haber acabado de esta forma? –Escucho que alguien habla y se refiere a mí. 

¡Esto es una pesadilla! ¡Qué pasó, qué pasó!

Como un disparo todo llega a mi cabeza… 

–¡Hola, amor! Por un momento pensé que algo te había pasado, estaba a punto de marcarte al celular. 

–¿Qué haces vestida como una prostituta

–¿De qué hablas? Pensé que te gustaría, me puse bonita para ti, crees que le guste a tu familia, es algo discre…

No terminé de decir la última palabra cuando él me aventó hacia el interior del departamento, me comenzó a jalonear de los brazos, sus puños se fueron justo a mi rostro y me comenzó a azotar contra todo lo que se atravesaba a su paso. 

–¿Eso te gusta, zorra? ¿De quién te quieres burlar? ¡No mereces conocer a mi abuela!

Fue lo último que recuerdo, se encontraba encima de mí, lo último que sentí fueron sus manos apretándome el cuello… ya no recuerdo nada más, todo era tan borroso.

12:05 pm

Pamela X, 21 años, estudiante de Psicología. Caso 33 de Feminicidio en Puebla.

“C’mon, baby, c’mon, c’mon darling,
Let me steal this moment from you now.
C’mon, angel, c’mon, c’mon, darling,
Let’s exchange the experience, oh”

Laura Larisa Palestino Pérez

Estudiante de ingeniería en materiales, feminista, amante de la ciencia y de las letras. Miembro de la Sociedad Mexicana de Materiales y del Consejo Estudiantil Metalurgista, el área de estudio a la que se quiere enfocar son los polímeros. Ha desempeñado puestos en industrias donde su función es mejorar la situación ambiental. Le gusta escribir poemas y cuentos en los que representa los dolores que acarrea consigo el amor romántico.

Deysi Sánchez Hernández

De profesión lingüista, de vocación literata. Escritora y columnista, profesora de nivel medio superior. Defensora de la cultura local, feminista, revolucionaria.

Oleaje

Caracola Magazine más profundos que la mar.

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