Agua dulce

Eros, entre Platón y Freud

Ensayo-fotografía

Eros, entre Platón y Freud

Por ManNextDoor

Griego antiguo “eρως”
Deseo


Eros

Dios griego del amor, el sexo y la atracción, concebido por Penia (Pobreza) y Poros (Abundancia), aunque se le suele atribuir a Afrodita, diosa máxima del amor para los griegos.

Su equivalente en la mitología romana

Cupido

Deseo sexual

Este micro ensayo no hablaremos de la figura divinizada de Eros, sino que nos centraremos en el tratamiento que Platón y Freud le dieron a este personaje mítico, cada uno en sus obras correspondientes

Para Platón
Eros

No es un dios primigenio como si lo es para el panteón griego

Está entre lo material (mortal) y lo inmaterial (inmortal)

Perdiendo su característica divina para ser un vínculo entre dos mundos, ya que el amor verdadero no puede ser alcanzado a partir de la carne, sino que todo se rige a partir de un deseo intelectual contemplativo entre dos seres excepcionales.

Con esto, en El Banquete, Platón rompe con el canon mitológico para crear uno nuevo en el que El Deseo deja de ser una cualidad inmemorial entre los dioses y se convierte en la explicación del por qué nosotros los mortales experimentamos un deseo/placer corpóreo por otros seres, pero pocas veces puede ser alcanzado en su aspecto inmaterial(alma) debido a su característica mortal inalienable.

Platón, El Banquete

“Eros jamás se detiene en lo que no tiene flores, o que las tiene ya marchitas, ya sea un cuerpo o un alma o cualquier otra cosa; pero donde encuentra flores y perfumes, allí fija su morada”

.

En cuanto a la filosofía psicoanalítica de Freud?

Eros pierde completamente su cualidad divina y además de eso, no es un ser o un ente individual, ya que como la vida misma, está acompañado de algo más, en su caso de Thanatos que viene a representar su contraparte. El deseo como tal para Freud reside en la pulsión de la vida que es toda aquella fuerza que hace que un sujeto realice cualquier acción, particularmente aquellas que tengan como objetivo (inconsciente) satisfacer necesidades inherentes al ser como lo pueden ser el acto sexual, el deseo sexual, el consumir alimentos o alguna bebida o algún pellizco. Sin embargo, Freud plantea, al igual que Platón, que estos deseos o necesidades no siempre pueden ser concebidos o realizables, algo que está estrechamente relacionado con el yo, el superyó y el ello, en el que el objeto sexual es buscado inconscientemente por el sujeto.

El Thanatos intercede a manera de un impulso de muerte y disgregación, llamada
pulsión de la muerte

En este punto es cuando la otra parte de la teoría sobre el Eros de Freud aparece, ya que para mantener en armonía la psique humana, de igual manera que los deseos por el placer corpóreo y vital, el deseo por la muerte es inherente en todo ser humano.

Freud y Platón no son los únicos autores que han hablado sobre el Eros a su manera, ya que a lo largo de la historia de la filosofía y la literatura, autores más modernos como Georges Bataille, Octavio Paz y el cubano Orlando Gonzales Esteva, le han trabajado de maneras más particulares a partir de distintas visiones y contextos.

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