Agua dulce

Confinados

Ensayo-fotografía

Confinados

Por Leodan Morales

Imágenes 


Dazora

Exploro estas nuevas maneras de encontrarme. Me pierdo entre los gemidos de la noche; tus gritos de placer sofocados y mis lamentos bañados en millones de orgasmos, se codifican ahora entre los ceros y los unos que navegaban hasta desentrañarse como píxeles en tu pantalla y la mía.

Caricias que saben a cristal higienizado.

Tu piel erizada

en esta lejanía

Mis dedos que no te recorren, tus piernas que no se aferran a mi cuerpo; y mi semen sediento del tuyo, son fluidos que no se mezclan por mucho que lo intentemos; somos dos erecciones que se necesitan, pero que ahora conversan entre fotografías, vídeos y las ganas de estar uno dentro del otro.

Extraño tu
aliento

Que rodea mis labios y finaliza en mi nuca.

Extraño los movimientos de tu cuerpo que se entrega al lenguaje primigenio de la pasión y el deseo.
Extraño las palabras secretas que inventamos cuando sudamos el pecado que engredamos al ritmo de nuestras caderas

Tras tantos días de confinamiento

Reservo mis placeres a tu voz grabada que envías cada noche. Mis deseos de entregarme en cualquier rincón del mundo, se limitan ahora, a sólo mirar tus fotografías, mientras me acaricio imaginando que eres tú, el que se pasea por mis muslos.

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Estimulo los rincones de mi cuerpo,

rebautizo cada uno de mis estremecimientos usando tu nombre; imito tus caricias y descubro nuevas maneras de recorrerme; ya no se si te necesito, o ahora soy un híbrido entre lo real que viví a tu lado y la fantasía en la que ahora peregrino.

.

No sé si nombrarme con tus vocales

o inventarle otras sílabas a esta nueva manera demasturbarme.

Exploré la virtualidad, una realidad insuficiente tras más de 120 días de estar almacenado entre el concreto y la promesa de salvar el mundo que se cae en pedazos. Me siento efímero tras cada orgasmo inducido, y aunque te imagino, necesito el sabor salado de tus brazos jalándome al abismo de ese sexo que ya no encuentro.

Regreso a tus fotografías, retorno a escuchar tus grabaciones y mirar
tus vídeos.

Comienza otra noche, y sin importar ya, sí se trata de un evento que se transmite en vivo, o está almacenado en espera de ser consultado; me sumerjo en lo superfluo de este sexo de cuarentena, me perderé durante los segundos que dure el orgasmo, en promesa de mezclar nuevamente tu piel con la mía, cuando todo haya sucumbido o el milagro del nuevo comienzo se haya concretado.

Oleaje

Caracola Magazine más profundos que la mar.

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1 comentario

  1. Karen says:

    Ilustra muy bien las soledades y anhelos que ha dejado esta cuarentena.

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