La última cena

LA ÚLTIMA CENA Aquello labios inmóviles me llamaban, aquel vaivén subía el incesante mareo, el del asco sembrado hace milenios, el del cosquilleo debajo de los huesos, el que nace de la médula, el que recibe la señal cada madrugada acorralada, aquel firmamento bestial, babeando sobre Sodoma, clausurando Gomorra por ser día de guardar. Tomo tu carne entre mis dedos, desvirtuando fibra a fibra …