Agua dulce

Poema y Ensayo – feminismo cabrone$

¡Vivan las mujeres que luchan!

Con orgullo, puedo decirles que las manifestaciones feministas en México están tomando más fuerza y poder en la sociedad. Representan el coraje de todas nosotras ante la violencia e impunidad que se ejerce en nuestra contra.

Por Michelle Rodríguez García Foto

Fotografía: Itzel Plascencia

Poema a un Feminicidio

Tan bella y taciturna,
te miro en esa urna.
Suave como rosa,
bella y olorosa 

Ojos de gata,
color escarlata.
Labios delgados,
finos  rosados.

Brillo de luna,
como tú ninguna.
Rostro sombrío,
suave y vacío.

Secuestrada,
tu vida arrebatada.
Gritamos tu llanto,
tu nombre es el canto. 

Las pinturas que ellas han “Vandalizado”, están obtenido un valor histórico para nuestra sociedad, con esto, se logra que nos cuestionemos, ¿Tiene más valor una pintura, que la vida de una mujer? Son pinturas, no tenían ningún valor, eran decoraciones en oficinas, sólo eso, simples decoraciones. Con la nueva reinterpretación que hicieron, el valor ha cambiado, causa la indignación de nuestro presidente y de personas que piensan que una vida no vale nada.

            Si hacemos un poco de memoria, hace un mes atrás se viralizó un video en el que golpean de manera brutal a un presunto delincuente, los comentarios de esos videos eran de felicitación a los nuevos “héroes” por darle su merecido, eran aplaudidos, y como siempre, los memes no se hicieron esperar. Esta fue una manera de hacer justicia con sus propias manos, porque claro, como todos, estamos hartos de la delincuencia que se desborda en México. La violencia fue un factor importante, no causó indignación, ni mucho menos importó si el asaltante moría o no.

En días pasados, un grupo de mujeres tomaron las instalaciones de la Comisión de Derechos Humanos Ecatepec, la policía entro a la fuerza, las golpearon, amenazaron de muerte, en el lugar había niños y una mujer embarazada. Los comentarios eran de burla, incluso había quienes pedían que fueran levantadas. Aquí no hubo indignación, sólo aplausos para los policías, agresores que abusan de su autoridad, pedían que llegaran los granaderos a golpearlas, que no salieran de la cárcel.

Comentarios con un alto grado de machismo, decían la misma frase que llevo escuchando toda mi vida, “La violencia solo genera más violencia”.

En redes sociales, se comparten publicaciones sobre las manifestaciones que mujeres feministas han hecho en protesta a la impunidad en el país, la indiferencia del gobierno y de instituciones gubernamentales ante la violencia feminicida que cada vez crece en México. Hay hombres que con burla mencionan “¿Estás son las formas de pedir justicia?”, me atrevería a responderles afirmativamente, teniendo en cuenta que de manera pacífica sólo logramos que se nos vea con indiferencia, creen que la manera violenta en que se manifiestan no es la correcta, si ponemos en comparación este argumento con los casos antes mencionados, encontramos una perfecta doble moral. El chiste se cuenta solo.

Septiembre, mes de la patria, de los héroes que nos bridaron libertad, del orgullo de ser mexicano, del mexicano machista, de la falsa libertad que nos vendieron, del patriarcado disfrazado de una patria igualitaria. De esa patria justa que deja libres a feminicidas por falta de pruebas, esa patria machista que odia a sus mujeres, la misma patria que nos invisibiliza. Esa patria que nos mata a mujeres todos los días, que desaparece a estudiantes, que oprime a los que exigen sus derechos a los recursos naturales, esa patria en la que sus policías reprimen a los que son una amenaza para el gobierno, una falsa patria que solo nos hace sentir nacionalistas pocas veces al año.

Lo que me reconforta, es que ellas me representan en todos los sentidos, todas estamos quemando, todas pintamos paredes, todas rompemos lo que está a nuestro paso, somos todas y por todas luchamos. Estamos cansadas de no saber si algún día no regresaremos a casa, estamos cansadas de tener miedo de nuestras parejas, cansadas de que nos violen y asesinen sin piedad, cansadas de que nos digan putas por vestirnos como se nos dé la gana, cansadas de que crean que estamos en busca de sexo por cómo nos maquillamos. No somos putas ni somos santas, somos mujeres y lo mínimo que merecemos es ser tratadas como lo que somos.

¡Que vivan las mujeres que nos dieron casa!

Si observamos detenidamente nuestra cultura, nos daremos cuenta que los mexicanos sufrimos de mamitis. Por eso me causa extrañeza el poco reconocimiento femenino dentro de la sociedad.

Nacimos independientes, libres, somos mujeres fuertes, que luchan y resisten, que no quieren ser sólo una cifra, queremos vivir y que nos dejen vivir, mujeres libres rompiendo los esquemas de la sociedad, emanciparnos, autónomas. Todos los días nos matan, nos violan, nos reprimen, vivimos violencia de género, nos desaparecen. Olvidan sus nombres, pierden expedientes de investigación, dejan libres a los feminicidas y violadores.

Hoy me uno a la anti- grita, con todas mis hermanas feministas, madres de víctimas, me uno al grito de guerra con ellas por todas, no olvidamos ni perdonamos, existimos y resistimos, queremos justicia por las que ya nos arrebataron, no van a tener la comodidad de nuestro silencio, porque nos vemos más bonitas luchando y violentas, que estar desaparecidas, violadas o muertas. Y porque no queremos que esta patria sea cómplice de cuando nos cierran los ojos.  Queremos tumbarlos de sus privilegios, ser verdaderamente libres y autónomas. “Y retiemble en sus centros la tierra, al sororo rugir del amor” Canción sin miedo.

¡VIVA LA INDEPENDENCIA FEMINISTA! ¡NI UNA ASESINADA MÁS!
Hijas del feministlan
Caracola magazine

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